La escucha con intención: una habilidad clave para la inteligencia relacional
Publicado el 31 de agosto del 2026
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En cualquier conversación, entre lo que una persona dice y lo que la otra comprende, intervienen las experiencias, expectativas y emociones de quien escucha, que influyen en la forma en que interpreta el mensaje. Por eso, un mismo mensaje puede ser entendido de distintas maneras por diferentes personas. En el ámbito profesional, esta diferencia puede influir en la coordinación, la colaboración, la toma de decisiones y la forma en que abordamos situaciones que requieren acuerdos.
Para Marita Abraham, nuestra experta en habilidades directivas y en neurociencia aplicada a las organizaciones, la inteligencia relacional implica desarrollar una comunicación más consciente y prestar atención a la manera en que observamos las situaciones. Su enfoque incorpora los modelos mentales que intervienen en la comunicación, las historias que nos contamos y el desarrollo de la curiosidad para generar preguntas que amplíen la comprensión.
Esta perspectiva ayuda a entender por qué una conversación puede tomar un rumbo diferente al esperado. La manera en que observamos una situación influye en cómo interpretamos lo que ocurre y en los juicios que podemos formular a partir de esa interpretación. Reconocer esos filtros permite abrir espacio para explorar otras posibilidades antes de cerrar una conclusión.
La escucha con intención requiere entonces algo más que prestar atención a las palabras. Abraham la vincula con una escucha activa y empática, con estar plenamente presente y con procurar comprender lo que hay detrás de las palabras. Ante un juicio precipitado, propone recurrir a preguntas abiertas que favorezcan la reflexión, la aclaración y el diálogo.
Esta forma de escuchar requiere:
- Distinguir los hechos de las interpretaciones que hacemos de ellos.
- Identificar los juicios que pueden influir en nuestra manera de escuchar.
- Formular preguntas abiertas cuando necesitemos comprender mejor una situación.
- Escuchar con intención, en lugar de concentrarnos únicamente en preparar nuestra respuesta.
- Revisar nuestros propios supuestos cuando una conversación no se desarrolla como esperábamos.
Desarrollar esta capacidad no significa cuestionar cada percepción ni renunciar al criterio. Significa reconocer que nuestra manera de observar influye en lo que comprendemos y utilizar la curiosidad para ampliar nuestra mirada cuando sea necesario. Esta actitud resulta especialmente relevante en conversaciones organizacionales que buscan aclarar expectativas, intercambiar información, orientar acciones o alcanzar acuerdos.
En las organizaciones, escuchar con intención puede contribuir a conversaciones más claras y productivas. No se trata simplemente de oír lo que la otra persona dice, sino de crear el espacio necesario para comprender antes de interpretar, juzgar o responder.
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