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Las Tres Claves de la Ejecución Efectiva

Publicado el 16 de febrero del 2017

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A pesar de la enorme cantidad de tiempo y energía que la mayor parte de las empresas le dedican al desarrollo de las estrategias, muchas tienen muy poco que mostrar como resultado de su esfuerzo.

En las organizaciones las estrategias son aprobadas pero comunicadas mal. Esto a su vez, hace que la traducción de las estrategias en acciones y en planes de recursos sea prácticamente imposible. Los niveles inferiores de la organización no saben qué deben hacer, cuándo deben hacerlo, o cuáles recursos serán necesarios para entregar el desempeño que la alta gerencia espera. En consecuencia, los resultados esperados nunca se materializan. Esta brecha entre la estrategia y la ejecución fomenta una cultura de subdesempeño.

A continuación, tres pautas esenciales para cerrar la brecha entre la estrategia y la ejecución:

  1. Mantenerlo sencillo, hacerlo concreto: Para empezar correctamente el proceso de planificación y ejecución, las empresas de alto desempeño evitan las largas y extensas descripciones de etéreas metas y en su lugar se ciñen a un lenguaje claro que describe su curso de acción.
  2. Identificar claramente las prioridades: En la mayor parte de los casos, se requieren unos pocos pasos clave—en el momento correcto y en la forma correcta—para lograr el desempeño planificado. Las empresas líderes hacen explícitas estas prioridades de manera que todos los ejecutivos tienen un claro sentido de hacia dónde dirigir sus esfuerzos.
  3. Darle seguimiento continuamente al desempeño: Las organizaciones de alto desempeño usan supervisión en tiempo real para ayudar a acelerar el proceso de ensayo y error. Dan seguimiento continuamente a sus patrones de despliegue de recursos y sus resultados contra el plan, por medio de utilizar retroalimentación continua para reajustar las presunciones de planificación y reasignar recursos.
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